Alfredo Palacios

LA INTERPRETACION
Y LOS FENOMENOS PSICOSOMATICOS

¿Cuales son las coordenas y condiciones que determinan la interpretación ante los fenómenos psicosomáticos?
En primer término creo útil dar cuenta, en mi lectura, lo que la interpretación es en el texto freudiano. Ésta se halla en relación a la cura. Entendiendo por cura lo que su etimología indica: "cuidado", "asistencia que se da a un enfermo". En el francés antiguo: curaille: residuos, basura, escombros para ser "mondados", "limpiados". Como derivado: curosius: "cuidadoso", "minucioso", ávido de saber" y acuriosar: "asear, componer con pulidez".
En esta dirección la cura halla su sustento en una secuencia continua-discontinua de intervenciones del analista para, con sus interpretaciones, levantar defensas, hacer acceder a la conciencia las pulsiones reprimidas, develar recuerdos, fantasías, sueños, transferencias.
Cabe recordar que DEUTUNG (interpretación en alemán) indica no la producción de algo que debe ser creado, sino descubierto. Para Freud interpretar es ir del contenido manifiesto al latente que lo funda. Su paradigma es el sueño.
A su vez todo esto se encuentra en relación determinante, en lo que al método se refiere, con las asociaciones libres del paciente y la atención flotante del analista (tratar de igual manera a todos los elementos del discurso).
Este sumario recorrido me ha sido necesario para confrontarlo con lo que ocurre ante los fenómenos psicosomáticos.
¿Pueden sostenerse los mismos fundamentos y por ende la misma dirección en la cura?. Sostengo que no, para lo cual haré un breve recorrido sobre algunas ideas que sostienen mis reflexiones:
1) Freud: la noción de pulsión en tanto límite entre lo psíquico y lo somático que al atravesarla con los desarrollos sobre las neurosis actuales se me formó la idea de que los afectos eran la expresión príncipe del vínculo entre lo psíquico y lo somático.
2) Las Series complementarias: De allí la importancia que de ellas se deduce en cuanto a reciprocidad y combinatoria.
3) El campo semántico del hablar cotidiano, verbigracia: "Acariciar una idea", "Tratar a alguien con mano dura", Meterse en el pellejo de alguien", "Poner el dedo en la llaga", "Es una cuestión de piel", etc. ¿Las palabras se sostienen en el cuerpo?.
4) Hipótesis provisional: La existencia del trastorno psicosomático deriva de una gravísima falla en los inicios de constitución del sujeto. Los tiempos de la discriminación-indiscriminación no han logrado establecerse adecuadamente. Tiempos preverbales, presimbólicos, donde los sentidos, el cuerpo en escena, responde ante lo presente-ausente del cuerpo materno. Emociones insusceptibles de conciencia, por falta de la representación palabra del otro significativo, cerró el proceso por el carácter desestructurante de las emociones en juego. Solo queda la marca y la vía de expresión en el cuerpo.
5) El exceso es lo que nos muestra la presencia del desorden o el riesgo de su irrupción. El orden es mesura. Por ende no se tratará de acompañar o amortiguar el desorden, sino de abrir los espacios donde podrá simbolizarse. "El desorden está en las cabezas y no sólo en las situaciones con las cuales cada uno se enfrenta" (Georges Balandier).
6) El fenómeno psicosomático es como un sueño que no llegó a ser soñado. Lo que tuvo su emergencia en el inconciente no arriba al preconciente.

Ante lo expuesto vayamos a la cuestión de la interpretación.
Si es verosímil lo sostenido en cuanto a la ausencia de la representación palabra, no rige entonces ni la asociación libre, ni la atención flotante. Tampoco la consigna de no contestar a la demanda ya que ¿cómo dejar de responder a aquél que no puede pedir?
Por lo tanto hay que crear las condiciones para que la interpretación sea posible.
Dos vías me resultan primordiales:
a) ACONTECIMIENTO DIURNO: En el discurso manifiesto del paciente se halla el acontecimiento diurno predominantemente colocado en el objeto de amor exogámico. Hay que trabajar sobre él para transformarlo en resto diurno.
b) TRANSFERENCIA: Contrariamente a lo que ocurre en la clínica de las neurosis se debe sostener el tiempo necesario el vínculo idealizado con el fin de recrear las primitivas situaciones de abandono, desamparo e impotencia. Enfrentar en el aquí y ahora esos instantes que en su reiteración convocan a la catástrofe ya ocurrida, en un ocurriendo de instantes.
"Solo el instante certifica que alguien está ahí, pero al final de esa cosa sin final que es cada instante, quizás no haya nada, ya nada más que un agujero en el que se cae. Es la angustia mas fuerte de todas" (Silvie Le Paulichet).
En este sentido y tomando en arriendo un concepto de Bion hablo de transferencia en reverie. En la transferencia el paciente debe hallar en el analista la capacidad para contener las angustias y los estados altamente desestructurantes de aquél infantil sujeto. El paciente como aquél-éste niño no puede lograr por si mismo la deriva de la emergencia pulsional, ni calmar sus estados de zozobra –una suerte de
terror sin nombre-, ni apaciguar los dolores que en su cuerpo se exteriorizan.
Por último dos citas como cierre provisorio de este trabajo:
1) "...así como no hay cuerpo sin sombra, no hay cuerpo psíquico sin esa historia que es su sombra hablada. Sombra protectora o amenazante, benéfica o maléfica, que protege de una luz demasiado cruda o que anuncia la tormenta; pero, en todos los casos, sombra indispensable, pues su pérdida entrañaría la de la vida, en todas sus formas" Piera Aulagnier en Nacimiento de un cuerpo, origen de una historia.
2) "Con cuanta frecuencia, cuando se piensa retrospectivamente en los propios casos o cuando se escucha a otro analista presentar los suyos, se tiene el sentimiento de que, bajo la influencia de ese saber de fichero, se ha quitado prematuramente la pasarela que une la realidad y se ha dejado partir demasiado pronto el navío hacia el océano de la teoría" T. Reik en El paciente desconocido.

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Last updated 9.7.2003