LA INTERPRETACION
Y LOS FENOMENOS PSICOSOMATICOS
¿Cuales son las coordenas y condiciones que determinan la
interpretación ante los fenómenos psicosomáticos?
En primer término creo útil dar cuenta, en mi lectura, lo que
la interpretación es en el texto freudiano. Ésta se halla en
relación a la cura. Entendiendo por cura lo que su etimología
indica: "cuidado", "asistencia que se da a un
enfermo". En el francés antiguo: curaille: residuos,
basura, escombros para ser "mondados",
"limpiados". Como derivado: curosius:
"cuidadoso", "minucioso", ávido de
saber" y acuriosar: "asear, componer con pulidez".
En esta dirección la cura halla su sustento en una secuencia
continua-discontinua de intervenciones del analista para, con sus
interpretaciones, levantar defensas, hacer acceder a la
conciencia las pulsiones reprimidas, develar recuerdos,
fantasías, sueños, transferencias.
Cabe recordar que DEUTUNG (interpretación en alemán) indica no
la producción de algo que debe ser creado, sino descubierto.
Para Freud interpretar es ir del contenido manifiesto al latente
que lo funda. Su paradigma es el sueño.
A su vez todo esto se encuentra en relación determinante, en lo
que al método se refiere, con las asociaciones libres del
paciente y la atención flotante del analista (tratar de igual
manera a todos los elementos del discurso).
Este sumario recorrido me ha sido necesario para confrontarlo con
lo que ocurre ante los fenómenos psicosomáticos.
¿Pueden sostenerse los mismos fundamentos y por ende la misma
dirección en la cura?. Sostengo que no, para lo cual haré un
breve recorrido sobre algunas ideas que sostienen mis
reflexiones:
1) Freud: la noción de pulsión en tanto límite entre lo
psíquico y lo somático que al atravesarla con los desarrollos
sobre las neurosis actuales se me formó la idea de que los
afectos eran la expresión príncipe del vínculo entre lo
psíquico y lo somático.
2) Las Series complementarias: De allí la importancia que de
ellas se deduce en cuanto a reciprocidad y combinatoria.
3) El campo semántico del hablar cotidiano, verbigracia:
"Acariciar una idea", "Tratar a alguien con mano
dura", Meterse en el pellejo de alguien", "Poner
el dedo en la llaga", "Es una cuestión de piel",
etc. ¿Las palabras se sostienen en el cuerpo?.
4) Hipótesis provisional: La existencia del trastorno
psicosomático deriva de una gravísima falla en los inicios de
constitución del sujeto. Los tiempos de la
discriminación-indiscriminación no han logrado establecerse
adecuadamente. Tiempos preverbales, presimbólicos, donde los
sentidos, el cuerpo en escena, responde ante lo presente-ausente
del cuerpo materno. Emociones insusceptibles de conciencia, por
falta de la representación palabra del otro significativo,
cerró el proceso por el carácter desestructurante de las
emociones en juego. Solo queda la marca y la vía de expresión
en el cuerpo.
5) El exceso es lo que nos muestra la presencia del desorden o el
riesgo de su irrupción. El orden es mesura. Por ende no se
tratará de acompañar o amortiguar el desorden, sino de abrir
los espacios donde podrá simbolizarse. "El desorden está
en las cabezas y no sólo en las situaciones con las cuales cada
uno se enfrenta" (Georges Balandier).
6) El fenómeno psicosomático es como un sueño que no llegó a
ser soñado. Lo que tuvo su emergencia en el inconciente no
arriba al preconciente.
Ante lo expuesto vayamos a la cuestión de la
interpretación.
Si es verosímil lo sostenido en cuanto a la ausencia de la
representación palabra, no rige entonces ni la asociación
libre, ni la atención flotante. Tampoco la consigna de no
contestar a la demanda ya que ¿cómo dejar de responder a aquél
que no puede pedir?
Por lo tanto hay que crear las condiciones para que la
interpretación sea posible.
Dos vías me resultan primordiales:
a) ACONTECIMIENTO DIURNO: En el discurso manifiesto del paciente
se halla el acontecimiento diurno predominantemente colocado en
el objeto de amor exogámico. Hay que trabajar sobre él para
transformarlo en resto diurno.
b) TRANSFERENCIA: Contrariamente a lo que ocurre en la clínica
de las neurosis se debe sostener el tiempo necesario el vínculo
idealizado con el fin de recrear las primitivas situaciones de
abandono, desamparo e impotencia. Enfrentar en el aquí y ahora
esos instantes que en su reiteración convocan a la catástrofe
ya ocurrida, en un ocurriendo de instantes.
"Solo el instante certifica que alguien está ahí, pero al
final de esa cosa sin final que es cada instante, quizás no haya
nada, ya nada más que un agujero en el que se cae. Es la
angustia mas fuerte de todas" (Silvie Le Paulichet).
En este sentido y tomando en arriendo un concepto de Bion hablo
de transferencia en reverie. En la transferencia el paciente debe
hallar en el analista la capacidad para contener las angustias y
los estados altamente desestructurantes de aquél infantil
sujeto. El paciente como aquél-éste niño no puede lograr por
si mismo la deriva de la emergencia pulsional, ni calmar sus
estados de zozobra una suerte de
terror sin nombre-, ni apaciguar los dolores que en su cuerpo se
exteriorizan.
Por último dos citas como cierre provisorio de este trabajo:
1) "...así como no hay cuerpo sin sombra, no hay cuerpo
psíquico sin esa historia que es su sombra hablada. Sombra
protectora o amenazante, benéfica o maléfica, que protege de
una luz demasiado cruda o que anuncia la tormenta; pero, en todos
los casos, sombra indispensable, pues su pérdida entrañaría la
de la vida, en todas sus formas" Piera Aulagnier en
Nacimiento de un cuerpo, origen de una historia.
2) "Con cuanta frecuencia, cuando se piensa
retrospectivamente en los propios casos o cuando se escucha a
otro analista presentar los suyos, se tiene el sentimiento de
que, bajo la influencia de ese saber de fichero, se ha quitado
prematuramente la pasarela que une la realidad y se ha dejado
partir demasiado pronto el navío hacia el océano de la
teoría" T. Reik en El paciente desconocido.
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