Alfredo Palacios

SI EL CUERPO AGUANTA
VOLUNTAD NO FALTA

¿Existe alguna particularidad en nuestros pacientes que haga diferencia con años anteriores?. Lo que trato de preguntarme y con Uds. desarrollar son algunas ideas sobre como se presentan hoy los pacientes a la consulta clínica psicoanalítica.
Esta problemática requiera demasiadas determinaciones para pretender abordarlas en su totalidad dentro de los limites de esta exposición. En lo que expondré me asalta una duda: si lo que busco elucidar no complica aun más. En tal sentido anhelo y espero la ayuda de Uds.. Como decía Levy-Strauss: "La exclusiva fatalidad, la única tarea que puede afligir a un grupo humano e impedirles que realicen plenamente su tarea, es estar solo".
Lo primero que advierto es que desde, mas o menos, el año 1979 se acrecentó el daño corporal, las afecciones llamadas psicosomáticas, la demanda sostenida por la angustia y el acompañamiento casi inexorable de la enfermedad orgánica. Dos interrogaciones me he formulado: l*) ¿Hay razones que sustenten esta variación en el tiempo en la presentación de los pacientes? y 2*) Si la hubiera ¿implica modificaciones en la técnica?

ALGUNAS RAZONES

En el vivir cotidiano constatamos un permanente acrecentamiento de situaciones que al par que generan desprotección, injusticia, desamparo, angustia, no parecen poder sostenerse únicamente en el concepto de trauma. Como Uds. recordaran esta noción alude a la irrupción de un estimulo excesivo que no puede ser elaborado con los recursos previos. Dicho en otros términos produce una efracción en la barrera de protección antiestimulos. Surge un obstáculo a la elaboración. No obstante queda abierta la posibilidad de ella mediante los recursos que Freud nos legó.
Ahora bien, desde hace algunos años, y sigo aquí ideas del historiador IGNACIO LEWKOWICZ, nos hallamos ante un fenómeno diferente: la catástrofe. Entendiendo por esto a la sucesión ininterrumpida de sucesos que por el carácter desestructurante desmantelan toda posibilidad de construir una lógica que la enfrente. Ante la descomposición no surge otro ordenamiento simbólico que lo restituya. Esta descomposición afecta tanto al lenguaje, como a los lazos parentales, como a la sexualidad. Hay agotamiento o ausencia de los recursos que el vivenciar y la experiencia constituyeron al sujeto. Este se enfrenta ahora a un vacío de sentido, a una angustia sin nombre.
Nos encontramos ante un retroceso en casi todos los ordenes: no hay logros, no hay progreso, los ideales éticos han caducado, no hay unidad poblacional geográfica, un presente que en su acuciante perentoriedad pone obstáculos al futuro.
Nos enfrentamos a la poderosa presencia de los mass-media: la televisión, como la enfermedad de Alzheimer, destruye nuestras sensaciones pasadas, ataca la memoria provocando su borramiento. Quizás como decía Losey en su película Los condenados: "Es demasiado tarde para tener una vida privada".
Desde todos los ángulos del vivir asistimos a la presencia de lo excesivo, lo desmesurado, lo multiplicado hasta el disparate o el dolor. Si la falta hace a la constitución del deseo, ahora, creo, nos vemos llevados a desear la falta.
En palabras de AGAMBEN al hombre contemporáneo se le ha expropiado su experiencia. La incapacidad de tener y transmitir experiencias quizás sea uno de los pocos datos ciertos de que dispone de sí mismo. En general volvemos a la noche a nuestras casas extenuados por una multiplicidad de eventos sin que ninguno de ellos se hayan convertido en experiencia. Digo experiencia no como sinónimo de conocimiento, sino en la autoridad que da la palabra sostenida en un relato. Han desaparecido las fábulas, los proverbios, las máximas. La droga que pudo ser un acto de experiencia para aquellos primeros que investigaban sobre sus efectos, es hoy un recurso para desembarazarse de toda experiencia.
La fantasía se halla amurallada, acorralada. Eros como hijo de Poros y Penia conjugaba el deseo, insaciable e inconmensurable, con la necesidad ligada a la realidad corporal, posible de satisfacer. Hoy no coinciden en el mismo sujeto.

LAS CONSECUENCIAS PSÍQUICAS
DE LOS AVATARES SOCIALES.

De la apretada enumeración anterior hagamos un recorte para enfocar la cuestión desde la mirada psicoanalítica que por cierto no agota el análisis de la situación social sino que trata de aportar algunas ideas a la clínica provocada por aquella pregunta del inicio: ¿Los actuales pacientes presentan alguna característica destacable en relación a otros tiempos?
Desde mi recorrido clínico digo que sí. El dato relevante es la presencia cada vez mayor del daño orgánico cualquiera sea la estructura psicopatologica. En estos tiempos una de las formas en que aparece el cuerpo es en términos de delgado o gordo como alternativa de hierro que permitiría lograr o fracasar en la conquista del placer.
Se parece esta alternativa a aquella disputa que respecto de las drogas se sostiene entre prohibición o legalización. El punto en común en el cual se entrecruzan esta oculto. Es que ambas disyuntivas escamotean la ausencia de limites, metas, es decir, no hay oferta de un futuro compatible con la vida.
Los modelos que se encarnan, por citar algunos, Edipo y Antigona, Fausto y Don Juan han dejado lugar al "Sr.Pacman", el de los video juegos, espejo del consumismo que en su alocada carrera devora todo lo que encuentra a su paso: memoria, mitos, modelos.
No se trata ya del juego y la creatividad, sino de la performance y la precisión. Para los griegos en cada árbol que a sus miradas se presentaba había una ninfa para su protección. Hoy, en este mundo moderno, los árboles son simplemente.... madera. En los mass-media, en la vida de la pantalla o en la pantalla de la vida, saltamos de un lugar a otro sin quedarnos en algo y sin que nada nos quede.
Si esta es, parcialmente, la cultura en la que vivimos donde monótona y reiteradamente se exhibe la ausencia de valores que genera entonces marcados y fuertes descreimientos de todo y para todo, a nosotros los analistas se nos presenta una dura y exigente tarea: elaborar y procesar la incidencia de estos ordenes, en tanto somos parte de esa cultura.
El cuerpo que padece no solo esta en relación con la enfermedad somática sino también con lo más primitivo de su constitución psíquica. Constitución esta en los vínculos con los objetos significativos pero también con la realidad social que transcurrió y transcurre en su vivir.
¿Cómo apreciar esta cuestión?
La primera dificultad que se nos presenta a los psicoanalistas es que ante estos fenómenos llamados psicosomáticos no contamos con una teoría confiable como nos pasa con las neurosis. Esto genera dudas que se acrecientan ante la existencia de diversas concepciones en nuestro propio campo. A vuelo de pájaro menciono a Freud, J:Mac Dougall, Marty, Green, Lacan, J. Gyr, etc.
Para el recorrido que estoy compartiendo con Uds. señalo que la mayoría de mis ideas están guiadas por la concepción freudiana, es decir, abrevan en su obra.
Sobre que importancia se le otorga a tres cuestiones, grávidas por sus consecuencias, se me formulan: 1) Las tempranas relaciones con la figura materna y las vicisitudes de dicho vinculo, 2) El estatuto de la representación. Su inscripción o no; o los avatares de su dinámica y 3) la noción de pulsion en tanto limite entre lo psíquico y lo somático entrega tanto como oscurece. En este punto provisionalmente lo concibo no como dos términos de los cuales alguno podría excluirse. Cada vez que en la clínica me derive hacia allí, fui sacudido. Lo tomo entonces abarcando a ambos, como una línea fronteriza que une y promueve una continuidad diferente.
El cómo y porque enferma el sujeto es quizás lo más problemático. Como decía Bachelard: Nada difícil es hallar respuestas ante lo investigado, lo más difícil es formular la pregunta adecuada.
Bajo estas constelaciones y de manera transitoria digo que en estos trastornos hay ausencia de representación y que esto devino en los tiempos de las experiencias sexuales infantiles en la constitución del sujeto.
Hay exceso que nos muestra la presencia del desorden o el riesgo de su irrupción. Por ende no se tratara de acompañar al desorden o amortiguar sus manifestaciones. Se trata de abrir los espacios donde podrá ser simbolizado. Como decía Georges Balandier: "El desorden esta en las cabezas y no solo en las situaciones con las cuales cada uno se enfrenta".
Con relación al estado de indefensión, la Hilflosigkeit, de la que Freud sostenía que a partir de ella podían explicarse los modos singulares de la angustia, pienso que tres significaciones podrían suponerse: 1) lo sufrido no seria solo por la perdida del objeto de amor, sino también el sentimiento de impotencia del sujeto al verse como no capaz de retener al objeto; 2) Que, quizás, la desestructuracion mayor provenga de la constatación de que se realice lo que se realice el objeto de amor no vendrá y 3) lo insoportable de constatar que el otro pueda seguir existiendo, deseando, prescindiendo de mí.

ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DE LA CLINICA.

Como Uds. saben la interpetracion ocupa un lugar destacado en la clínica psicoanalítica. Cabe recordar que la palabra alemana DEUTUNG (interpetracion) indica no la producción de algo que debe ser creado, sino descubierto. Para Freud interpretar es ir del contenido manifiesto al latente que lo funda. Su paradigma es el sueño. A su vez esto se encuentra en relación determinante, en lo que al método se refiere, con las asociaciones libres del paciente y la atención flotante del analista, es decir, tratar de igual manera a todos los elementos del discurso.
Ahora bien, si como vengo sosteniendo hay ausencia de representación no rige por ende ni la asociación libre ni la atención flotante. Tampoco la consigna de no contestar a la demanda ya que ¿cómo dejar de responder a aquel que no puede pedir?
Si resulta verosímil que estos trastornos derivan de una gravísima falla en los inicios de la constitución del sujeto, los tiempos de la discriminación-indiscriminación no han logrado establecerse adecuadamente. Tiempo preverbal, presimbolico, donde los sentidos, el cuerpo en escena, responde ante lo presente-ausente del cuerpo materno. Emociones insusceptibles de inscripción por falta de la representación palabra del otro significativo, cerro el proceso por el carácter desestructurante de las emociones en juego. Solo queda la marca y la vía de expresión en el cuerpo. Dicho en otros términos el trastorno es como un sueño que no llego a ser soñado.
En tal sentido mi clínica me ha llevado a sostener que hay que crear las condiciones para que la intervención analítica logre, con cierto grado de eficacia, algún resultado.
Dos vías me resultan primordiales:
1) El acontecimiento diurno: En el discurso manifiesto del paciente se halla el acontecimiento diurno predominantemente colocado en el objeto de amor exogámico. Hay que trabajar sobre él para transformarlo en resto diurno.
2) Transferencia: Contrariamente a lo que ocurre en la clínica de las neurosis se debe mantener el vinculo idealizado con el fin de recrear las primitivas situaciones de abandono, desamparo e impotencia. Enfrentar en el aquí y ahora esos instantes que en su reiteración convocan a la catástrofe ya ocurrida, en un ocurriendo de instantes. Silvie Le Paulichet sostiene: "Solo el instante certifica que alguien esta allí, pero al final de esa cosa sin final que es cada instante, quizás no haya nada, ya nada mas que un agujero en el que se cae. Es la angustia mas fuerte de todas.
En esta dirección y tomando en arriendo un termino de Bion hablo de transferencia en reverie. En la transferencia el paciente debe hallar en el analista la capacidad para contener las angustias y los estados altamente desestructurantes del infantil sujeto. El paciente como aquel-este niño no puede lograr por si mismo la deriva de la emergencia pulsional, ni calmar sus estados de zozobra (una suerte de terror sin nombre), ni apaciguar los dolores que en su cuerpo se exteriorizan.
Por ultimo deseo compartir con Uds. dos citas y un poema:
1) Piera Aulagnier en Nacimiento de un cuerpo, origen de una historia, dice: "...así como no hay un cuerpo sin sombra, no hay cuerpo psíquico sin esa historia que es su sombra hablada. Sombra protectora o amenazante, benéfica o maléfica, que protege de una luz demasiado cruda o que anuncia la tormenta; pero en todos los casos sombra indispensable pues su perdida entrañaría la de la vida en todas sus formas"
2) T. Reik en "El paciente desconocido" dice: "Con cuanta frecuencia cuando se piensa retrospectivamente en los propios casos o cuando se escucha a otro analista presentar los suyos, se tiene el sentimiento de que bajo la influencia de ese saber de fichero, se ha quitado prematuramente la pasarela que unía la realidad y se ha dejado partir demasiado pronto el navío hacia el océano de la teoría".
El poema ilustra lo que debería ser la vida como yo no puedo hacerlo o en todo caso es mi expresión de deseo. Dice así:

Estar enamorados amigo
Es encontrar el nombre justo de la vida
Es contemplar desde la cumbre de la persona
la razón de sus heridas
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera
que nos mira
Es escuchar en una boca la propia voz
profundamente repetida
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado
prisionera nuestra infancia
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo
ser esclavo de la llama
Es olvidar entre los dedos emocionados
la cabeza distraída
Es comprender perfectamente que no hay fronteras
entre el sueño y la vigilia
Es libertarse de sí mismo y estar unido
con las otras criaturas
Es asombrarse y alegrarse de que la luna
todavía sea luna
Y es además amigos míos, estar seguro de tener
las manos puras. (Bernardez)

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