Dra. Esther Romano


INCESTO PATERNO: LO INEFABLE EN EL DESTINO DE LAS HIJAS.
Consecuencias inmediatas y mediatas (corto, mediano y largo plazo).

LA VIOLENCIA:

    En la familia, en el ámbito de lo hogareño (heimlich) predomina como sentido vital la ternura y la consideración por el otro.
    En la situación de violencia  lo hogareño (heimlich)  se hace extraño (un-heimlich) por la intrusividad del rechazo, por la inercia indiferente.
    Sea que se presente como abandono, maltrato físico o emocional, o  abusos,  se disloca lo que constituye el sustento básico: alimento, atención, cuidados, sostén, límites.
    En términos de Winnicott, las condiciones ambientales ‘suficientemente buenas’ en pro del desarrollo madurativo requeridas para la humanización.
    Se ha señalado que el hecho violento comprende lo que aparece cuando lo que debiera estar no aparece. “Lo que no aparece es el sentimiento de ternura, constitutivo de la primera instancia de sublimación en lo privado equiparable a lo que, en el orden público, es cultura”. (F.Ulloa. A.P.A..2003).
    Freud ya en el “Proyecto…” ubicaba en la disposición identificatoria de la madre ante el llanto del infans y su ligazón con la acción específica, la inicial inscripción de otro, como solidario y basamento moral de la vida adulta.
    Si en la unidad primaria que es la familia prima la tendencia al abandono, la inercia, la indiferencia, el desconocimiento o la destructividad ( expresivos del accionar de pulsiones de muerte) amén de las alteraciones tróficas del Yo, se distorsionan los componentes estructurantes del superyó y de los ideales; las frustraciones crónicas y repetitivas retroalimentan la reactividad impulsiva. Una de las consecuencias graves es el déficit en el establecimiento de criterios morales firmes en la delimitación de proyectos vitales constructivos, dada la debilidad en el discernimiento de los valores del bien y del mal, el sentido de justicia. Sin dichos diques morales se imposibilita la vida social. De ahí la asociación marcada entre las formas de delincuencia juvenil con los antecedentes de violencia familiar.
    Dispuestos a encarar, dentro de la temática de la violencia, en particular, las condiciones en que se produce el acto incestuoso y sus consecuencias llegamos a un campo que excede el plano estrictamente psicoanalítico y aún psicológico para enfrentarnos con atravesamientos que resultan del contexto social y que, por sus implicancias en el orden moral con los congéneres, alcanza el status jurídico. Es de importancia el trabajo en equipos interdisciplinarios y tomar en consideración los distintos ejes actuantes en dicha problemática evitando esquematizaciones simplificadoras o generalizaciones excesivas. Entendemos que, sea que el punto de partida lo constituya una consulta diagnóstica, un examen pericial o el análisis de una demanda judicial, cada caso, cada situación son únicos; debiendo tomarse debida cuenta, incluso, los factores operantes en un nivel antropológico, cultural, así como las características del ecosistema familiar.
   
    Cabe plantearnos que no resulta factible efectuar una caracterización definida en relación a las condiciones en que se presentan las formas de abuso sexual paterno que culminan, no pocas veces en  francas violaciones.
    Sabemos que no es privativo de determinadas clases sociales, con variabilidad amplia en cuanto a la posibilidad de detección u ocultamiento. Sin negar que las manifestadas en grupos carenciados soportan la influencia deletérea del aislamiento geográfico, el consumo de alcohol o bien de  hacinamiento habitacional, con las consecuentes cohabitación y/o colecho

LINEAMIENTOS SOBRE EL TRAUMA:

    Delimitaré ciertas líneas conceptuales que son las que enmarcan teóricamente mi operatividad empírica, basada específicamente en tareas diagnósticas consultivas y/o periciales en el ámbito privado y en instituciones jurídicas.
    Desde Freud, algunas reflexiones sobre la polémica con Ferenczi, nos llevan a remarcar que en sus estudios sobre histeria Freud deslindó el lugar efectivo, patogenético de la ‘escena de seducción’. La pregnancia del mundo de fantasías de sus histéricas lo condujo a edificar un poderoso aparato conceptual sustentado en la idea de la sexualidad infantil y el basamento en el complejo de Edipo. Ello en la comprensión de la organización de las estructuras neuróticas.
    Sabemos que el Edipo conlleva la presencia del trauma mayor como es el derivado de la angustia de castración.
    Si el complejo de Edipo es procesable en términos simbólicos, ante una sexualidad infantil traumática, se disloca o agrieta su constitución. Sus escombros denotan el terreno de lo irrepresentable.
    Al referirnos a situaciones traumáticas atravesadas efectivamente, los efectos dependerán del momento evolutivo en que acontece, su duración, su  intensidad, el carácter único o reiterativo, el agente provocador y su vínculo con el niño.
    Cabe tomar en consideración las afirmaciones de Freud a lo largo de su obra de los efectos de traumas reales:   
SOBRE EL PADRE INCESTUOSO

    Desde el ámbito jurídico, aún cuando el incesto per se no se halla categorizado como delito en nuestro Código Penal (sí en otros países) constituye agravante de la pena el abuso sexual seguido de violación por ascendiente, cuidador y/o figura de autoridad en relación con la víctima. Salvo las condiciones de aplicabilidad del artículo 34 del C.P. (alteración morbosa o insuficiencia o bien alteraciones de la conciencia) interesa la capacidad discriminativa en términos normativos universales ligados a los sentidos de la Bondad, Maldad, Justicia.       
    En la tarea auxiliar con la Justicia, para los que nos desempeñamos en una Psiquiatría Forense enrolada en una comprensión psicoanalítica de los fenómenos de la mente nos interesa ponderar factores actuantes del orden de:
    Cabe trazar diferencias entre el sujeto perverso paidófilo  sea primario o secundario (Glasser) del genitor incestuoso, que no siempre se delimitan claramente.
    En ambos hay:

    Una diferencia cualitativa en el padre incestuoso se centra en que subyacen motivaciones ligadas al predominio de narcicismo patológico determinante de pulsiones de dominio y control, fuente de celotipia.
    Trastocamiento de los lazos filiatorios (padre-hija mujer) se articula con el corte al de alianza con  la esposa.             Puede ser la desembocadura de un requebrajamiento o pérdida de dicha alianza marital,  por infidelidad, emancipación, enfermedad,  abandono de hogar, o muerte materna y ello constituirse en  fuente de propósitos vengativos hacia la cría.     
    La imagen interna de la mujer-esposa es degradada.
    En ello se halla  implícito la profanación de lo materno: el ataque a  la propia madre, y a su  representación en la esposa.
    También, por celos y envidia, el ataque  al vínculo (real o potencial)  madre-hija estimulado  por el  ocultamiento  y la búsqueda de complicidad.

MANIFESTACIONES DEL VINCULO INCESTUOSO.
 

    Son muy variadas las formas en que se puede manifestar el vínculo incestuoso:
     En los tests psicodiagnósticos suministrados en población escolar pudieron detectarse indicadores significativos que constituyeron pistas para la detección de violencia familiar asociada a abuso:
    Para los que trabajamos en la temática de abuso sexual, hemos hallado en el curso de la actividad diagnóstica y de los procesos psicoterapéuticos con que, sea desde el propio hogar, desde la escuela o por la consulta pediátrica, se constata la aparición, siempre brusca, disruptiva, de cambios conductuales (repliegue), emocionales (depresión, irritabilidad, ansiedades fóbicas), trastornos del sueño (pesadillas, somnolencia), cefaleas, trastornos intestinales o urinarios (encopresis, constipación, enuresis), cuadros asmatiformes, urticarianos, caries dentales,  trastornos del apetito, aprehensión o exacerbación de referentes a la genitalidad. Si bien pueden responder a diferentes causales, pueden ser ‘pistas’ que conduzcan al diagnóstico de una situación abusiva.
    Un estudio fino nos permite captar vivencias de extrañamiento del yo consigo mismo con alteraciones en el esquema corporal (oscilaciones niña-adulta/niña bebé).
    Hay distorsiones en la organización del yo derivadas de identificaciones patógenas con el otro significativo y con sus distorsiones valorativas. Amén de las fallas en la autoestima la alteración yoica deriva en déficits cognitivos traducidos en trastornos en el aprendizaje, que pueden derivar en deserción escolar.     

    Pero no siempre se presentan trastornos manifiestos: tenemos constancia de situaciones extremas en que aún en condiciones de abuso sexual reiterativo algunas niñas sostuvieron altos rendimientos escolares, obviamente a expensas de profundas escisiones mente/soma que abren el camino hacia alteraciones futuras del orden de la psicosomatosis, accidentofilia, adicciones.

    En la actividad lúdica, inicialmente desordenada o caótica o bien sujeta a un férreo control  subyacen:

SOBRE LAS VIVENCIAS DE CULPA:

    Emilce Dío Bleichmar ha remarcado entre nosotros recientemente la identificación al agresor (A. Freud) de la señalada por Ferenczi (asociada a la mimetización e indiferenciación) con el agresor. A ello subyace el miedo.
Está presente la fuente derivada de los deseos matricidas.
    La culpa que resulta de la  cuota de erogeneización desbordante alimentada por la  estimulación vicariante, los mecanismos defensivos desembocan en hipergenitalización vincular (desafío maníaco) u ocultamiento corporal, vergüenza (fobias).    
    Otra línea es la auto referencia acusatoria en términos de hallar un sentido racional a las vivencias de caos desorganizador del psiquismo.  
    La prevalencia de la culpa da como resultado un déficit o imposibilidad de desprendimiento, con persistencia de formas de simbiosis patológica.
    Dicho esto interesa remarcar la importancia de la profilaxis no sólo de la propensión a la repetición ya sea en términos de disposiciones actitudinales ligadas a la impulsividad, del tipo de reactivo-promiscuas,  rayanas en la personalidad femenina antisocial  o de la vuelta contra sí misma  sumiso-dependientes, base de trastornos melancoliformes.

TRASTORNOS EN LA EXPRESION SIMBOLICA. DEL RESPETO AL SECRETO. LAS  FOBIAS.

    La experiencia en la psicoterapia psicoanalítica de personas padecientes de abuso he constatado vivencias que corresponden a determinado orden de experiencia de dolor psíquico que las hace de muy difícil procesamiento a través del lenguaje.
    Hay elementos de ocultamiento ligados a la vergüenza por la afrenta padecida, hay necesidad de mutismo no sólo como efecto del pánico sino por el dolor, el pudor.
    Pero, además, resulta innombrable por lo siniestro y por la dificultad de hallar articulaciones comprensibles y accesibles a la escucha de otro, pero también para sí.
    Los sentimientos asociados a la rabia son de perplejidad, confusión...     
    La propia experiencia vital es, por otra parte, imposible de ser negada, por ello es de trascendencia la  vivencia de legitimación que puede canalizarse en los “testimonios” de las víctimas en los procesos judiciales y, desde ya, en la credibilidad del relato en la intimidad del vínculo psicoterapéutico alcanzado el clima de confianza, cuyo tiempo (instalado el ‘secreto’ como baluarte inexpugnable)  puede ser muy largo.
    He remarcado en trabajos anteriores el cuidado, en el trabajo con las víctimas, a la interrogación y aún a interpretaciones (si bien válidas) procesables como intrusivas. Un delicado equilibrio entre el ámbito de una emocionante intimidad compartida basada en la confianza  puede trocarse bruscamente en férreo repliegue defensivo o en huída.
    Entiendo en ese sentido que el mantenimiento de zonas de secreto puede constituir el último refugio de un sentido de la representación propia preservador de dignidad. Es por ello que debe ser respetado.  

DESCRIPCIÓN DE UN CASO  

    En una familia de clase media baja, conviven padre (30 años), madre (28), 2 hijos varones de 5 y 7 años y una hija, a la que llamaré Noelia, de 12. El abuelo paterno (50 años), convive con ellos.
    Noelia cuida a sus hermanitos cuando la madre se ausenta para trabajar como doméstica, cocina y tiene buenos rendimientos escolares.
    En los últimos meses en la escuela la maestra la notó progresivamente excedida de peso.
    Pudo observar que, disimulado por las prendas sueltas, el abdomen comprimido por fajas,  scondía un embarazo. Inicialmente a la maestra, luego a la madre, Noelia, sin signos de perturbación, refirió que no sabía bien quién era el autor de su embarazo. Al nacer el niño, que pasó a ser cuidado por la madre mientras Noelia retornaba a la escuela. Allí dijo que, en realidad no sabía si el chiquito ‘se lo había hecho ‘su propio padre o el abuelo, porque ambos, de modo periódico y desde que era muy pequeña, la toqueteaban y ‘hacían uso’ de ella. Según refirió la madre en su denuncia, los abusos databan desde los 3 años de Noelia.
    Cabe preguntarse en este caso ¿qué acontecía con la madre? ¿en dónde estaba su ‘mirada’ que no había logrado captar, por años, este magma incestuoso que sucedía en su propia casa? Cabe formular la hipótesis de mecanismos de desmentida profundos en su psiquismo alimentado en traumas padecidos pasivamente, tal como se describe en la literatura y se constata en la clínica de las madres de niñas abusadas sexualmente por sus padres.
En nuestro país hay muchas Noelias.
    Son No-elias….no-ellas…no son ellas.
    ¿Cómo siguen sus historias?
    Algunas huyen de sus casas y, buscando amparo judicial, entregan sus chicos en adopción. Otras, como Noelia; conviven con el hijo-homologado a un hermano menor y lo entregan dócilmente a su madre, falseándose, a veces, la filiación, pero colaborando en el sostén económico y en la crianza.

3 HERMANAS. SUS DESTINOS.

    Tuve oportunidad así de peritar, ya a los 50 años de edad a quien fue una ‘no-ella’ en su pubertad. Padecía una patología depresiva severa, con ideación suicida. Había huído de su hogar a los 15 años y se unió a un hombre mayor que le propinaba golpizas. Tuvo con él 2 hijos y logró separarse cuando fueron grandes y colaboraron para su independencia.
    Su 2do.matrimonio con un señor bondadoso, largos años de psicoterapia personal no logran borrar un sentimiento íntimo de desolación y desamparo; dice ‘es peor…mucho peor que los campos de exterminio…porque no hay nada más monstruoso….da vergüenza….porque el enemigo es parte de una…está adentro…no se puede uno escapar…’.
    Si se sigue el hilo de sus hermanas se vé que sufrieron también abuso y violación del padre: una está internada en una institución psiquiátrica con diagnóstico de esquizofrenia paranoide; la menor, aparentemente más ‘dotada’ y exitosa, ejerció durante largo tiempo la prostitución.

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