En ocasión
del Congreso de la Lengua realizado recientemente en
nuestro país se escucharon varios comentarios Entre ellos
uno especialmente atrajo mi interés y me hizo reflexionar acerca
de algo relacionado con el tema que nos ocupa desde hace un tiempo: el
acto creativo, Psicoanálisis y Escritura.
Este comentario fue
el de Cristina Mucci de canal 7, respondiendo a una
acusación realizada a los medios sobre el mal empleo de la
lengua en sus comunicaciones y el efecto pernicioso que producía
en el público que las escuchaba.
Evidentemente
conmovida por esta reflexión la periodista
en cuestión planteó la idea de que en los medios se
refleja la forma de expresión de la gente. Si la gente leyera más
podría pensar mejor, agregó
en esa ocasión.
Entonces me puse a
leer y a pensar un poco. ¿Qué debiera leer la
gente? ¿Por qué esa
lectura le permitiría pensar diferente? ¿Lo que escriben los poetas,
ayuda a pensar mejor? ¿Ellos escriben y en esa
escritura producen algo que transforma
al sujeto humano?
El lector
experimenta en su lectura la ilusión de situaciones a
veces dramáticas y otras cómicas, que le brindan
grandes fuentes de placer nos dice Freud. Estas fuentes se obtienen a partir de
la descarga de tensión que
producen, por un lado y una coexitación sexual por el otro
y que son tramitadas como en un juego de niños, sin los riesgos
que conlleva el comprometerse en las tamañas hazañas en
que se arriesga el héroe.
¿Y en el
poeta qué sucede? Su creación
habitualmente es realizada en momentos de cierta
oscuridad para sí mismo, de conexión con marcas a las
cuales va recubriendo con los hilos de colores provenientes de
las representaciones con las cuales teje su texto. Cortinas
tendidas sobre el marco de una ventana abierta a su propio interior, a
su pasado, a lo acontecido en su propia historia. Esto sin saber muy
bien por qué y con una fuerza interior que lo mueve a darle
formas. Algunos poetas cuentan sobre la vida
propia que toman sus personajes,
los acontecimientos en los cuales se encuentran inmersos sin que
el autor se lo proponga. Con una fuerza y una insistencia que
repite y que paradojalmente, se presenta cada vez de diversa manera.
Operación sobre el sujeto que escribe. Producción
de una escritura a partir de la lectura de sus marcas.
Pero volvamos al
público y a su lectura.
Cuando leemos el
Edipo Rey de Sófocles o en Hamlet de
Shakespeare encontramos que nos continúan conmoviendo, a
través de los tiempos y los lugares. ¿Qué se lee en ellos?
¿Qué
Edipo va a consultar al oráculo de Delfos
porque un borracho en una fiesta le había dicho que
Pólibo, rey de Corinto no era su padre?
Todos dudamos del
padre de alguna manera.
¿Qué
mata a su padre y se casa con su madre? Sin saberlo.
Se inscribe la ley
del Padre allí donde no la había. Se
historiza y en ese momento vive la castración porque ésta
no estaba simbolizada.
¿Qué
Hamlet posterga el acto? Necesita asumir la
muerte del padre. Que era un corrupto. Que estaba
casado con Gertrudis la cual se acostaba con su cuñado en el
lecho aún caliente donde había yacido con su padre. ¿Qué
padre acude al hijo para que lo vengue? ¿Para
que ponga orden?
Se trata de la
alusión a algo trascendente que
atañe a la constitución de la estructura en el sujeto y
que está jugado en esa escritura.
Escritura que
resulta de la lectura de esas marcas que son como los
surcos que deja la lluvia sobre la tierra. Y en el cielo... las nubes y
la lluvia. Marca producto de
un acontecimiento, de lo sorprendente del mismo, del
trauma que éste representa.
Seguramente existen
diferencias entre la lectura de la propia marca y
la que se hace de la escritura de otro autor.
La escritura que
produce la magia de transformar al sujeto y por
ende su pensamiento sobre las cosas, sobre su realidad y sobre el
mundo, posibilita la creación de un nuevo ordenamiento, el cual
no existía antes de ella. De aquí proviene lo
novedoso que suele portar la obra de arte. Crea un mundo diferente.
Escritura que
en el propio sujeto también anotan los
sueños a partir de las imágenes con las cuales se
constituye e insiste en volver a cubrir su ventana, con tanta
poesía como los mecanismos de condensación, de
desplazamiento, de cuidado por la representabilidad, se lo posibilitan.
Escritura que
transforma en relato la marca de un acontecimiento
sorprendente para el sujeto.
Cubrimiento del
escrito por la escritura, mutación del sujeto de
la misma. A partir de ella éste estaría en condiciones de
organizar su mundo desde una escena diferente. Cuánta
escritura y cuánta lectura.
Tenía
razón Cristina Mucci, la gente puede pensar de una
manera diferente a partir de la lectura . Podríamos agregar
nosotros: a condición de haberla escrito previamente.
Notas para el próximo escrito:
deseo, satisfacción de la
pulsión.