Como en lo que sigue trateremos los elementos con los que se construye el aparato teórico del psicoanálisis, vemos en ello ocasión de hacer un exergo filosófico que, esperamos, nos sirva en adelante para mantenernos a la altura de sus abstracciones.
El título del seminario de Lacan conocido como los cuatro conceptos fundamentales, fue en un comienzo, los cuatro principios.(Mas allá de la cantidad cuatro, que quizás no lo sea, pese a la mágica seducción del cuatro pitagórico, el número perfecto, nos interesaremos por la identidad que ha permitido la sustitución de principio por concepto).
Esta identidad se daba clara en la "dogmática" como es tomada en filosofía y no en sentido religioso, el cual no es el tema de discusión aquí.
La dogmática, en el sentido filosófico dogma (ð) significó primitivamente opinión filosófica, es decir de algo que se refería a los principios. Por eso dogmático significó "relativo a una doctrina" o "fundado en principio".
El carácter peyorativo de "dogmático" surgió de una persistencia de ciertos filósofos a la sujeción incondicional a los principios, contrarios a todo examen o argumentación que pudiera ponerlos en duda y en oposición a los examinadores o "escépticos".
Kant declara que toda proposición apodíctica, tanto si son desmostrables como si son evidentes, puede dividirse en : dógmata y mathemata.
Un dogma es entonces, en esta división, una proposición derivada directamente de conceptos y un mathema una proposición sintética por la construcción de conceptos.
Como aquí se trata pues del análisis de conceptos fundamentales o principios, trataremos la doctrina o dogmática en los planteos freudiano y de Lacan. Examinaremos por fin, las tres divisiones del dogmatismo en la teoría del conocimiento, que son:
1) posición del realismo ingenuo que admite la posibilidad de conocer las cosas en su ser verdadero o ser en si
2) como la confianza absoluta en un órgano del conocimiento (por ejemplo la razón)
3) como la completa sumisión a los principios o a la autoridad que los impone sin examen personal
En filosofía se entiende como una actitud adoptada en el problema del conocimiento y por lo tanto, compromete dialécticamente a las dos primeras.
La tercera la reservamos a condición de retomarla en la cuestión de la fe y la creencia, en las perversiones.
En lo que hace al conocimiento, en la teoría analítica, la primera proposición es cuestionada en la condición aparente de la realidad y lo imposible de lo real, y la segunda tropieza con el mismo escollo en que comienza el psicoanálisis, las astucias de la razón, vale decir, el inconsciente.
Dogmática en sus principios, mathemática en su construcción, la teoría psicoanalítica se funda en estos conceptos o elementos.
Pulsión: a diferencia de la dogmática en que el concepto desaloja la cosa, la pulsión es mathemata en tanto surge como construcción de conceptos.
Trataremos de aclarar lo dicho con un ejemplo de la física matemática:
En termodinámica el cuerpo teórico se ordena a partir de dos principios. El primero nos dice que se puede realizar trabajo destruyendo calor y, reciprocamente, puede producirse calor a partir del trabajo.
Trabajo = L
Calor = Q
Coeficiente de equivalencia experimental = A
Q= A x L
e inversamente
L=Q x 1/A
Francis Sears del M.I.T. en su tratado de física teórica y mecánica estadística trae el siguiente ejemplo:
Supongamos un volante (v.g. la rueda de una bicicleta) girando a gran velocidad. Supongamos también que se le aplica un freno presionando sobre el mismo, al cabo de un tiempo observamos que el volante se detiene y el freno aumenta considerablemente su temperatura. Aquí vemos que se verifica una de las formas en que presenta el primer principio Q=AxL.
Pensemos ahora el mismo fenómeno en el sentido inverso, vale decir acercamos al volante en reposo un freno a elevada temperatura a la espera que este se ponga en movimiento. La decepción concecuente motivada en experiencia tan elemental pondría en cuestión la validez del principio en su no conmutabilidad.
Y aunque por el mas sofisticado medio lográramos transformar el calor obtenido en el frenado en movimiento del volante, este nunca adquiriría la velocidad con la que se inició el proceso, desterrando para siempre el ideal del móvil perpetuo de segunda especie.
La verdad como coherencia, es triada a la termodinámica por el segundo principio: "la entropía" . La entropía no es nada relativo al fenómeno en sí, nada que no sea una exigencia del cuerpo teórico de esta ciencia, una construcción de conceptos, producto interno como necesidad de su coherencia en la permanencia de sus leyes formales.
Su expresión como resultado de las medidas de los parámetros del proceso, está dada por la suma de un número tendiente a infinito de los cocientes de las cantidades de calor intercambiadas en el proceso y las temperaturas absolutas en cada caso. Su expresión matemática es:
entropía(entropía) S= (signo Integral , entre Ti. y Tf.) de: dQ / T
Esto define el camino irreversible del fenómeno y que estaría dado en el sentido positivo creciente de la entropía.
En nuestro ejemplo:
1 caso: entropía creciente (+), posible b
2 caso: entropía negativa (-), imposible
Corolario
1 en el universo los fenómenos se dan en el sentido de entropía creciente
2 en todos los fenómenos de entropía creciente se degrada la energía (no podemos reconstruir el movimiento con el calor producido en su detención).
Este concepto arrastra una sutil consecuencia (que también aprovecharemos en nuestra elaboración de concepto): puesto que entropía es siempre creciente y se da en el sentido de la degradación de la energía, el Universo, en tanto que la verifica, marcha hacia la muerte térmica. Este concepto hace de la muerte en tanto causa final, la condición de existencia de la vida misma.
He aquí, en correspondencia con la pulsión como su tendencia misma a la descarga y que en su fin mediato es la muerte, orienta todos los procesos que sostienen la vida.
Lacan en los "Escritos", "Subversión del sujeto" nos trae una definición de pulsión a partir de la diferencia con instinto, por el cual en ocasiones se tradujo el término con que Freud la designa: Trieb 'Recogeremos aquí el guante del desafío que se nos dirige al traducir con el nombre de instinto lo que Freud llama Trieb: lo cual se traduciría bastante bien por drive en inglés, cosa que se evita, y por ello la palabra dérive ('deriva') sería en francés nuestra solución desesperada, en caso de que no lográsemos dar, a la bastardía de la palabra pulsión, su punto de acuñación'. Escritos 1, pag. 315.
Luego procede a hacer una ajustada definición que sucintamente expresa: el instinto es un conocimiento que la naturaleza exige de lo vivo para que satisfaga sus necesidades y que no es un saber (conocimiento propio de la realidad).
El Trieb (pulsión) es un saber (real inconsciente) que no comporta el menor conocimiento. Vale decir no pertenece a la realidad.
Vamos a acercarnos a este concepto de concepto (mathema) con una construcción de otra ciencia: la cibernética. En el libro de Pierre de Latil, 'El pensamiento artificial' se nos trae este ejemplo de automatismo que arrimará también al concepto de repetición, la idea que hace conveniente la traducción de: Wiederholungszwang por automatismo de repetición. El primer paso es diferenciar lo que en toda máquina, es la energía de mando o drive de lo que es la energía de acción. Un ejemplo elemental consistiría en lo siguiente: supongamos que tuviéramos que levantar un objeto cuyo peso excediera nuestra posibilidades naturales mediante un artificio mecánico, por ejemplo una grúa, que podría hacerlo ya que esta en su capacidad supera holgadamente las nuestras. Ahora bien, la máquina por si sola sería inútil y en consecuencia, necesita nuestro aporte de energía de mando para conducirla a tal objetivo.
Tenemos, en este ejemplo, las dos energías puestas al servicio de este objetivo: una energía de acción, la de la grúa, protopática, de gran monto, pero ciega de información para el efecto buscado; y una energía de mando, de menor cuantía, epicrítica, cualificada, y con la información necesaria, la que aportamos en la conducción.
Pasemos a una cuestión biológica en la que esto se verifica extraída del repertorio de ejemplos que aporta Freud: supongamos que un niño está durmiendo en una posición incomoda, sobre su barcino, por ejemplo, esto generaría una tensión displacentera desde una fuente exógena según Freud.
La tensión así producida y alojada en la neurona tendería, según el principio homeostático, de tendencia al reposo o inercia neuronal, (al que suscribe a la neurona en "El proyecto...") a derivarse en la motilidad. Pero tal energía, por su monto, sería incapaz de modificar la posición del niño sin la participación de la energía muscular, que contribuyera, de esta forma, en el logro de su objetivo de descarga y destitución de la fuente, adoptando el niño una posición más cómoda.
Volvamos ahora a las máquinas. Primer grado de automatismo: veamos ahora un ejemplo a través de un artefacto doméstico: una heladera.
En una heladera descubrimos en primer lugar, un efector, un mecanismo destinado a producir un efecto deseado. En este caso un descenso de la temperatura que permita presevar los alimentos perecederos. Este primer aspecto se podría descomponer en elementos tales como:
Fuente: la que suministra la energía, en este caso, eléctrica.
Factor: los elementos que la convierte en trabajo.
Efector. el sistema encadenado que produce el frío.
A esta altura, y teniendo en cuenta que el efecto buscado necesita estar acotado dentro de ciertos límites ( en el ejemplo de la heladera en el entorno de 4° C) vemos aquí en la función humana llamada a servidumbre pues si el efector continuara funcionando más allá de lo apropiada obtendríamos efectos no deseados. Así esta servidumbre humana estaría constreñida a la función de leer el desvío en el termómetro y suprimir el factor de tal desvío (en términos prácticos: desenchufar la heladera)
La cibernética reemplaza la servidumbre humana por otro tipo de siervos: los "servomecanismos". En este caso por un dispositivo mecánico que reemplaza la lectura y la acción humana consecuente.
Técnicamente por un sencillo mecanismo que consistiría en intercalar en el circuito de provisión eléctrica un termómetro
Simplemente uno de los conductores se interrumpe en el capilar del termómetro a la altura de los 4°C. cuando en el interior del gabinete hay una temperatura mayor que 4°C. la columna mercurial supera la interrupción del conductor y cierra el circuito, en tanto que al descender por debajo de esta temperatura lo abre.
Consecuentemente hemos integrado al gráfico una función en feedback de la siguiente manera:
Teniendo siempre en cuenta que este drive responde a una energía proveniente del error y que es, desde su monto, mucho menor que la energía de acción del efector.
Este primer grado de automatismo sostenido en la función de drive, y que parte del defecto destruyéndolo ha permitido acuñar el aforismo cibernético: "el defecto corrige al defecto".
¿Y no es esto mismo lo que descubre y nos muestra Freud desde su ejemplo?
¿Y no es esta misma función de drive la que se impone en su concepción de la neurona sujeta al principio de homeostasis donde se deriva el efecto tensional de sobrecarga, en una acción motriz que le permita eliminar el factor )posición corporal) de incomodidad?
No vemos, además, que la incursión biológica de Freud en "El proyecto...", más allá de su intención manifiesta de hacer de la psicología una ciencia natural, finalmente solo asegura en su rigor los mecanismos del aparato psíquico y que gana más en su valor de metáfora cuanto más la confina la ciencia en su valor de mito?
Así le vemos decir a Lacan: "el principio de placer en Freud es principio de homeostasis", viendo en la palabra Trieb (nombre dado a los pastores que conducían el ganado) una traducción adecuada en drive o dérive en francés.
Volvamos a nuestros ejemplos cibernético. Más allá del ejemplo de nuestra humilde heladera veríamos crecer en la robótica desde los modernos lavarropas con drivers complejos con múltiples programas, pasando por las computadoras personales, pasando por los sistemas altamente complejos de la industrias, el hombre no es ajeno a la programación en función de los objetivos y de la integración, en la máquina, de su memoria. Lo que ha logrado, esa un aumento de los grados de automatismo de sus máquinas, pero lo que haría de una máquina algo completamente automático, sería que: el sistema informara su propia energía de mando. Ajustemos la definición, un sistema es automático cuando no solo corrige sus defectos, sino que el mismo informa su energía de mando. Hemos deslizado, y no por inadvertencia, la palabra memoria, como la información que modaliza el drive. Veamos que diferencia existe entre esta memoria de las máquinas y la del hombre que las programa y en este la diferencia con el recuerdo.
Apelamos ahora a la poética borgiana, en un segmento del poema que dice:
"Es el recuerdo aquel modo del olvido que conserva la forma y no el sentido"
Para comprenderlo traigo a colación el hecho de que nuestra heladera si bien repite en el verano una función del drive en su memoria, no lo hace en ninguna manera porque "recuerde" nada del verano anterior.
Cuando a partir de Freud admitimos que el neurótico repite porque no recuerda, vemos en ello la función de la memoria que, informando al drive pulsional, busca, constantemente, inscribirse en representaciones que, a un tiempo permitiendo la descarga (energía no ligada, o angustia) se torne en recuerdos olvidables y cese con su insistencia la repetición.
La repetición, dice Lacan, no tiene otra causa en el sujeto que aquel defecto, aquello de lo cual cojea; y en "Función y campo de la palabra" aforiza: " ... Es que no se trata para Freud ni de memoria biológica, ni de su mistificación intuicionista, ni de la paramnesia del síntoma, sino de rememoración, es decir de historia que hace descansar sobre el único fiel de las certidumbres de fecha la balanza en la que las conjeturas sobre el pasado hacen oscilar las promesas del futuro. Seamos categóricos, no se trata en la anamnesis psicoanalítica de realidad, sino de verdad, porque es efecto de un palabra plena reordenar las contingencias pasadas, dándoles el sentido de las necesidades por venir, tales como la constituye la poca libertad por medio de la cual el sujeto las hace presentes."
Avancemos un poco más, Lacan en lo que llama célula elemental de la topología del sujeto (en Subversión del sujeto) nos muestra la pulsión como un vector deflexionado (garantizado por la geometría topológica) en un plano cartesiano de coordenadas: Energía - Tiempo
Tal como describimos al drive.
Ahora bien esta pulsión, este Trieb, este drive qué conduce?
Adelantamos dos órganos: la anlennung o apoyo de la función metabólica y la libido.
¿Cómo redefinimos a ambos?
La anlennung (apoyo) es el órgano en la función biológica que posibilita la descarga pulsional.
¿Qué es un órgano?
Un órgano es pues, según la definición, 1) cualquiera de las partes del cuerpo animal o vegetal que ejerce una función, 2) medio o conducto que comunica dos cosas.
Y en cuanto a la libido volvemos a encontrar en Lacan la aproximación de su concepto en el seminario número 11 "Los cuatro conceptos fundamentales" en el capítulo XV del amor a la libido: la libido no es algo huidizo, fluido, no se reparte ni se acumula como un magnetismo en los centros de focalización que le ofrece el sujeto; la libido hay que concebirla como un órgano.
Tenemos así una primera aproximación al aparato constituyente del sujeto
Pulsión
Libido Anlennung
Si tenemos, así, un instrumento de representación que modela el devenir bajo la forma compleja del drive veamos sobre que aparatos se modela el ser.
Una aproximación a través de un artificio topológico (dice Lacan también en los cuatro conceptos refiriéndose al (losange): Cuidado son soportes, sostenes para nuestro pensamiento, que no dejan de ser artificiales, pero no hay topología que no requiera sostenerse en algún artificio -ese es precisamente el resultado del hecho de que el sujeto depende del significante, o en otras palabras de una cierta impotencia de nuestro pensamiento-
Siguiendo pues este esquema, vayamos al problema de la fuente, el problema de la causa u origen del ser:
Parménides aforiza: ex nihil nihil fet, nada es hecho de la nada.
Nada tampoco resuelve este postulado, aunque nada aportaría a la problemática del ser para los filósofos algo en contrario.
En nuestro tiempo Sartre pretende resolverlo con la postulación "el advenimiento del ser se produce por anonadamiento de la nada" a lo que Heiddegger aporta otra solución, admite la proposición de Parménides, y lo remite al plano del no ser , siendo el ser la negación del no ser.
ser = no ser
LOS ELEMENTOS: PULSIÓN, LIBIDO Y ANLENUNG
ontológico, formulando lo siguiente: "el ser adviene de la negación del no-ser" en fórmulas: ser = no ser .
¿Y que es este no ser cuya negación lleva al ser y cuya existencia es indispensable a su negación?
Es entonces el recurso a Kierkegaard, en que aquello que precede al ser, aquello que es carente de toda representación, extraño al ser y a su realidad, y que hace que el ser siga siendo en tanto que su no ser no sea, es: la angustia (energía libre no ligada a representación) en situación inhóspita, fuera de su hogar o de su espacio natural. Así la define Kierkegaard y así la toma Freud cuando la energía libre sale de su espacio natural, el inconciente, y está situada en el preconciente sin ligarse a representación alguna.
ACERCA DEL TERMINO PULSIÓN
Uno de los peligros manifiestos en la integración de los conceptos de LACAN en la obra freudiana radica en una territorialización indiferente a las condiciones de su extrapolación, y esto es precisamente lo que ocurre con el tema de la pulsión.
Es importante tener en cuenta que en el momento de escribir, Lacán, sus textos, la única versión de la obra completa de Freud en lengua romance estaba en español y en francés en forma muy limitada.
En la versión en español de 1970 de los Escritos, en la pagina 315 leemos:
"Recogeremos el guante del desafío que se nos dirige al traducir por instinto lo que Freud llama trieb......"
Efectivamente, vemos que en las versiones de López Ballesteros y L. Rosenthal este termino aparece como "instinto" pero no es menos problemática esta traducción por "Pulsion" si no se tiene en cuenta la diferencia que seguidamente efectúa Lacán.
A continuación dice con relación al instinto :
....aquel conocimiento que la naturaleza exige de lo vivo para que satisfaga sus necesidades en el que admiramos el no poder ser un saber.
Y luego con respecto a la pulsion añade :
.......es un saber que no comporta el menor conocimiento
Lacán, hace también en este párrafo una alusión a la "bastardía" de la palabra pulsion y la necesidad de dar a esta su punto de acuñación esta consideración, no puede dejar de ser tenida en cuenta puesto que entraña un peligro para el seguimiento conjunto del pensamiento de Freud.
No sabemos a ciencia cierta si Freud tenia expresa noción de la distinción marcada por Lacán, pero una vez hecha todo el texto en su aparato teórico varia convenientemente.
Lacán lejos de cuestionar el uso del termino instinto lo sostiene incluso mas allá de la diferencia que pueda establecer Freud entre "Trieb e "Instint" y adhiere a la consideración de Instinto de muerte contra la noción de Pulsion de muerte
Y es que dada la condición de saber que no comporta el menor conocimiento queda ligada a la noción de mathema estructurante del objeto teórico extraña a toda ponderación o adjetivación que la califique como conocimiento.
En otras palabras la llamada Ley de Gravedad esta presente en el caminar como en el caerse, en el alimento que se traga o el veneno que ingiere Sócrates para su muerte y en ningún caso puede decirse que su inevitable presencia pueda ser buena o mala, vivificante o mortal. Cuando Lacán afirma que el instinto es un conocimiento que la naturaleza exige de lo vivo para que satisfaga sus Necesidades; estas, no son las de lo vivo, sino las de la Naturaleza . Y si de necesidades de la naturaleza hablamos reconocemos en ellas la entropía que ciega de conocimiento como la pulsión busca por indefinibles caminos la descarga y la nada.
Carente de esta distinción es tan problemático reducir todos los términos a pulsión como a instinto pues así vemos proliferar el catálogo de pulsiones indefinidamente.
De este modo hablamos de mezcla y desmezcla de pulsiones, cuando la condición de la pulsion se mantiene inalterable, cuando es su objetivo la descarga , y no su objeto mediador en la facilitación somática que la alberga que podría llevarnos a hablar de pulsiones de autoconservación o sexuales cuando son sus conocimiento los diferentes y no su meta Estas variantes se multiplican por la dialéctica interna del sistema entrópico que mantiene la legalidad de la misma solo en la sucesión de estados de equilibrio vale decir por la vigencia del principio de homeostasis. Es así que generalizando la noción de síntoma tanto la enfermedad como la salud son vías de satisfacción de la naturaleza a reserva de satisfacer en ellas las condiciones del sistema en un sentido amplio.
Quisiera dejar el tema con una reflexión sobre la novela de Ernesto Sabato "Sobre héroes y tumbas" donde este gran escritor a propósito de la diferencia entre el hallazgo casual y las conquistas del genio científico dice . : Genio es el que descubre que la piedra que cae y la luna que no cae son el mismo fenómeno Mas allá del la construcción poética del maestro Sabato sabe por sus conocimientos de la física que se trata de dos fenómenos diferentes y que lo que si se muestra como idéntica es la ley que los rige.
Freud en la carta a Einsten "El porque de la guerra" retoma la cuestión del aspecto contradictorio de los caminos de la pulsion en las manifestaciones paradojales del instinto adjudicándole su aparente contradicción a la finalidad de descarga y la necesidad o compromiso de una sucesión de estados de equilibrio.
En el proyecto de 1895, ya Freud con respecto al comportamiento de las neuronas sustituye el principio de nirvana por la noción de reposo y a esta por la noción de equilibrio al plantearla como "Principio de Inercia neuronal",.Este cambio es el que introduce en la Física una complementariedad de los Principios de "Masa" y de "Acción y reacción" que permite su amplia generalización pues aúna en el concepto de equilibrio, la idea reposo a la de movimiento . No nos parece inadecuado a nuestros fines, transcribir aquí dicho principio :
"Todo cuerpo permanecerá en reposo, o, en movimiento rectilíneo y uniforme si no actúa sobre el una fuerza exterior que modifique su estado."
Esta anexión, que pone al movimiento junto con el reposo, da al principio de inercia un carácter dinámico abarcativo que incluye la noción de campo.
En la búsqueda de elementos que nos pudieran orientar en el camino de una integración de las patologías autoinmunes en los efectos psicosomaticos (Camino incierto y con enormes dificultades ), nos vimos llevados a transitar los interrogantes que se dan en las ciencias inmunológicas.A despecho y acordando con Lacán en cuanto que nos advierte en "La subversión del sujeto":
"Este apólogo fuerza apenas la nota de lo poco de fisiología interesada por el inconsciente.
Ello se apreciará por la contraprueba de la contribución que el psicoanálisis ha aportado a la fisiología desde que existe : esta contribución es nula ......."