La voluntad de comenzar de cero
Nietzsche, Freud, Lacan
"Comenzamos de vacío. El libro que mañana comenzaremos deberá ser como si antes de él no hubiera existido ninguno; nuevo y escandaloso como el sol matutino"
George Steiner
Según Lacan hay toda una tradición de filósofos, la tradición de los moralistas, que no se especializaron en lo moral sino que introdujeron una perspectiva de verdad en la observación de los comportamientos humanos. Esta tradición culminaría en la Genealogía de la moral de Nietzsche, que a su criterio "permanece en una actitud negativa al afirmar que el comportamiento humano está como tal entrampado." Nos dice que "en ese hueco, en ese tazón, ha venido a verterse la verdad freudiana y con ella el pensamiento psicoanalítico quedó también entrampado, pero la verdad freudiana está en otra parte y Freud nos dice dónde."(l)
¿Por qué citaría Lacan a Nietzsche con respecto a la verdad freudiana? ¿Dónde se entrecruzan estos autores?
El término "genealogía" alude, en Nietzsche, al elemento diferencial de los valores del que deriva el valor mismo, es búsqueda del origen pero también diferencia o distancia en el origen. Busca los valores que determinan los comportamientos humanos y descubre que estos han sufrido una metamorfosis. Fue el hombre quién para conservarse empezó por implantar valores a las cosas, el hombre fue quién creó un sentido humano a las cosas. Valorar es crear, cambio de valores implica cambio de creadores, en este sentido siempre aniquila el que ha de ser creador.(2)
Nietzsche no quedaría en una perspectiva negativa al afirmar que lo que está en la base, en el origen, es "un quantum de fuerza, de pulsión, es ese mismo pulsionar, ese mismo querer, ese mismo actuar, y, si puede parecer otra cosa, ello se debe tan solo a la seducción del lenguaje (y de los errores radicales de la razón petrificados en el lenguaje), el cual entiende y malentiende que todo hacer está condicionado por un agente, por un sujeto."(3)
Para Lacan, la metapsicología freudiana ya está presente al inicio de la obra de Freud. Si consideramos el Proyecto..., encontramos la afirmación acerca de que el sistema neuronal es forzado a resignar una originaria tendencia a la inercia. Este sistema debía admitir un acopio de cantidad para solventar las demandas de una acción específica, y en el modo en que se realizaba se mostraba allí la perduración de esa misma tendencia, si bien modificada en el afán de mantener la cantidad lo más baja posible y defenderse de cualquier acrecentamiento. (4) Si la tendencia originaria es volver a cero, a la muerte, la perduración de esa tendencia es articulada, en Más allá del principio de placer, como compulsión de repetición.
Una felicidad tranquila en la que triunfa un sentimiento de seguridad no tendría otro sentido que el apaciguamiento del sufrimiento que la precedió. Pero Freud advierte que si así fuera, "la mayoría de nuestros procesos anímicos tendría que ir acompañado de placer o llevar a el, y la experiencia más universal refuta enérgicamente esta conclusión".(5)
En Más allá del bien y del mal, Nietzsche plantea: "Admitir que la no verdad, el no saber, acaso la ignorancia es la condición de la vida, esto significaría enfrentarse de un modo peligroso a los sentimientos de valor habituales y una filosofía que osara hacer esto se colocaría más allá del bien y del mal." (6) Al parecer, es el riesgo aceptado por Freud, su descubrimiento fue el inconsciente. Con él descubre, en el más allá del principio de placer, que allí hay un campo donde se retorna y si el sujeto subsiste es un sujeto en tanto no sabe, un punto límite de ignorancia. En un tropiezo, falla, fisura, en esos fenómenos busca el inconsciente y en ese hueco de la causa encuentra lo no realizado, aún no nacido, que está a la espera.
Nietzsche sabía -afirma Lacan en el seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis-, que cierto tipo de discurso sólo puede dirigirse a lo más remoto. Esta dimensión del inconsciente estaba olvidada y Freud lo habría previsto. El inconsciente se había vuelto a cerrar gracias a los analistas de la segunda y tercera generación que se dedicaron a suturar esa hiancia. (7) El inconsciente se manifiesta como lo que vacila, en un corte del sujeto, de donde vuelve a surgir un hallazgo que Freud asimila al deseo, deseo que franquea el umbral impuesto por el principio de placer.
Para Nietzsche, la verdad de la vida se opone a la presunta verdad generada por un contrato social signado entre iguales. El criterio de verdad esta en el aumento del sentimiento de fuerza, en el afecto del mando o la voluntad de poder.
En Más allá del principio de placer Freud ubica la repetición de una fuerza elemental originaria, que no satisface al principio de placer. Esto habría sido advertido por el propio Nietzsche: "Los fisiólogos deberían pensarlo bien antes de afirmar que el instinto de conservación es el instinto cardinal del ser orgánico. Algo vivo quiere antes que nada dar libre curso a su vida, la vida misma es voluntad de poder. La auto conservación es tan solo una de sus consecuencias indirectas."(8)
También Freud se percata de algo que no satisface al principio de placer, que sale del sistema, que tiene una insistencia y escapa al sistema de ecuaciones, a las formas del pensamiento del registro de la energética instaurados a mediados del siglo XIX. El término pulsión ("trieb") tiene una larga historia, Freud no lo escoge por casualidad. Leyendo a Freud, Lacan descubre el uso específico que éste le diera al término "trieb". Si hay represión es porque del otro lado algo ejerce una presión. Pero la pulsión no es el empuje. Freud afirma que deben distinguirse cuatro términos de la pulsión: objeto, empuje, fuente y meta.
El empuje es asimilado, inicialmente, a la tendencia a la descarga, tendencia producto del estímulo, del suplemento de energía, la famosa "cantidad" del Proyecto. Pero la excitación de la pulsión es un estímulo interno. En el "trieb" no se trata de la presión de una necesidad, por lo tanto no está involucrado el ser viviente, su soporte no es el organismo entero sino el sistema nervioso. Se trata, según Lacan, de una superficie topológica que nos sitúa en el terreno de una energía, pero no de cualquier energía, de una energía potencial, de una fuerza constante. La pulsión no consiste en una energía cinética que se regula según el movimiento. La índole de la descarga en cuestión está situada en un plano diferente. De este modo, la constancia del empuje impide cualquier asimilación de la pulsión a una función biológica, la cual supone un ritmo. Freud dice que no tiene día ni noche, primavera u otoño, ni alza ni baja.
En su lectura de Freud, por los años 1954-56 Lacan llega a la conclusión de que Eros y pulsión de muerte son dos tendencias estrictamente inseparables, no habría a su juicio noción menos unitaria que esa. Eros, como tendencia a unir, nunca es captada sino en relación con la tendencia contraria que lleva a la ruptura. Eros y pulsión de muerte en Freud o lo apolíneo y lo dionisíaco en Nietzsche aparecen como tendencias inseparables que se implican mutuamente, pero una de ellas parece comandar el proceso.
La ligazón, nos dice Freud en Más allá del principio de placer "es un acto preparatorio destinado a acomodar la excitación para luego tramitarla definitivamente en el placer de descarga. Notamos que la función definida participaría de la aspiración de todo lo vivo a volver atrás, hasta el reposo del mundo inorgánico." (9) Para Lacan, este más allá de retorno a lo inanimado solo se puede comprender como voluntad de destrucción, voluntad de comenzar de cero sólo pasible de ser advertida en la sublimación creacionista. Una perspectiva creacionista es la única que permite entrever la eliminación de Dios.(l0) "Después de todo Freud coincide con Nietzsche para enunciar con su propio mito que Dios ha muerto. Es claro que Dios ha muerto, puesto que Dios surgió del hecho de que el padre está muerto."(ll)
Veamos cómo fue articulado por Freud: En Más allá del principio de placer afirma que la compulsión de repetición resulta más original, más elemental, más pulsional que el principio de placer que ella destrona. Luego agrega "lo que sigue ahora es especulación" (l2) En esa especulación se interroga de qué modo se entrama lo pulsional con la compulsión de repetición: "Se impone la idea de que estamos sobre la pista de un carácter universal de las pulsiones no reconocido con claridad hasta ahora y quizás de toda vida orgánica en general. Una pulsión sería un esfuerzo inherente a lo orgánico vivo de reproducción de un estado anterior que lo vivo debió resignar bajo el influjo de fuerzas perturbadoras exteriores, sería una suerte de elasticidad orgánica."(l3)
En esa obra también leemos: "Junto a las pulsiones conservadoras que compelen a la repetición hay otras que se esfuerzan en el sentido de creación y progreso". (l4) "A muchos de nosotros quizás nos resulta difícil renunciar a la creencia de que en el ser humano habita una pulsión de perfeccionamiento que lo ha llevado hasta su actual nivel de rendimiento y sublimación ética, y que es lícito esperarlo velará por la transformación del hombre en superhombre. Solo que yo no creo en una pulsión interior de esa índole y no veo ningún camino que permitiría preservar esa consoladora ilusión." (l5) ¿Aludía Freud a Nietzsche? Al parecer intentaba demostrar, llevado por su clínica, que el sujeto humano es un sujeto escindido, descentrado.
La tendencia a la repetición aparece definida, contradictoriamente, por su meta, por ejemplo en la actividad del juego del niño o en el triunfo sobre conflictos no resueltos. Aquí la tendencia a la repetición se presenta entonces como la condición de un progreso humano, en lugar del principio de placer, que aparece como un elemento de seguridad o de inercia. La inercia podría estar representada por el yo, cuya tarea principal es ligar, pero esto no define al sujeto, de allí la tendencia a la repetición o compulsión de repetición. Hacia el final del texto declara: "La afirmación del carácter regresivo de las pulsiones descansa también es cierto, en un material observado, a saber los hechos de la compulsión de repetición. Solo que quizá he sobrestimado su importancia. Creo que cada cual está dominado por preferencias hondamente arraigadas en su interioridad que sin que se lo advierta, son las que se ponen en obra cuando se especula." (l6)
¿A qué preferencias se refiere? En su biografía de Freud, Emilio Rodrigué afirma que el destino le infligió a Freud dos duros golpes en l920: la muerte de Antón von Freund y la de su hija Sophia. Ferenczi se preocupa por el efecto de ese golpe en el estado de ánimo de Freud y éste le responde con unas líneas: "No se preocupe por mí soy exactamente el mismo. El acontecimiento fatal, aunque penoso, no fue capaz de derribar mi actitud con relación a la vida. Durante años estuve preparado para la muerte de mis hijos en el campo de batalla y se produce la de mi hija. En lo íntimo puedo percibir el sentimiento de una profunda herida narcisista que no será curada. Mi mujer y Annerl están terriblemente sacudidas, pero de una manera más humana." (carta del 4 de febrero de l920) Groddeck diría que esa inhumana herida iba a engendrar el cáncer. Lo cierto es que Freud le pidió a Eitingon que dejara constancia de que había redactado la mitad del manuscrito en la época que Sophie gozaba de buena salud.
Según Rodrigué, el juego del "fort-da" fue resignificado con la muerte de Sophia, de allí la nota al pie de página: "Cuando el niño tenía 5 años y 9 meses la madre murió. Ahora que ella está ida (fort) él no mostró señales de pesar·". Tal vez, agrega Rodrigué, esto llevó a pensar a Freud que su duelo como el de su nieto no era humano. Así el Más allá del principio de placer fue el carretel de Freud.(l7)
En Lo ominoso, Freud plantea que se siente ominoso aquello capaz de recordar esa compulsión de repetición. "Lo ominoso es algo familiar de antiguo a la vida anímica solo que enajenado de ella por el proceso de la represión. Es algo que destinado a permanecer en lo oculto ha salido a la luz."(l8) ¿Cómo comprender que eso destinado a permanecer oculto salga a la luz? En El yo y el ello parte del supuesto de que "en la vida anímica hubiera una energía desplazable en sí indiferente que pudiera agregarse a una noción erótica o destructiva cualitativamente diferenciadas y elevar así su investidura. Sin el supuesto de una energía desplazable no salimos adelante. Si esta energía de desplazamiento es libido desexualizada es lícito llamarla también sublimada, pues seguirá perseverando en el propósito principal de Eros de unir y ligar". (l9)
En l937, Freud plantea que tras largas vacilaciones y oscilaciones ha resuelto aceptar dos pulsiones básicas: Eros y pulsión de muerte, sólo que esta última permanece muda y comparece ante nosotros cuando es vuelta hacia fuera como pulsión de destrucción; que esto acontezca así parece una necesidad objetiva para la conservación del individuo. También en Nietzsche encontramos la afirmación de que para conservarse el hombre debió crear valores y todo creador es siempre alguien que aniquila, que destruye.
Freud advierte que su teoría ha hallado poco eco entre los psicoanalistas pero encuentra con satisfacción que la misma estaba en uno de los más grandes pensadores de la aurora griega, Empédocles de Acrapas. "Los dos principios de Empédocles son por su nombre y función lo mismo que nuestras dos pulsiones primordiales Eros y destrucción. La vida se ha separado para nosotros tajantemente de lo inanimado, ya no pensamos en una mezcla y divorcio de partículas de sustancia, sino en una soldadura y una desmezcla de componentes pulsionales." (20)
En el seminario La ética del psicoanálisis, Lacan afirma en la medida en que es pulsión de destrucción, la pulsión debe está más allá del retorno a lo inanimado, es voluntad de comenzar de cero, en la medida en que todo puede ser puesto en causa a partir del significante. Sin el significante al comienzo es imposible articular la pulsión como histórica. En El reverso del psicoanálisis retoma la consideración de la pulsión de muerte para decir que popularmente la idea de instinto es la de un saber que no somos capaces de decir lo que significa pero se supone, y su resultado es que la vida subsista.
La resistencia de la vida frente a la tendencia al Nirvana (tal como se llamó la pulsión de muerte cuando la introdujo) esta tendencia a volver a lo inanimado la debió extraer Freud de su experiencia analítica, que es una experiencia de discurso. Según Lacan debemos entender este retorno a lo inanimado como un punto de fuga, un punto fuera del plano, un goce que desborda, un real que aparece como obstáculo al principio del placer.(2l)
En cuanto a Nietzsche, esta voluntad de comenzar de cero solo podría ser dada por el concepto de lo dionisíaco, a propósito de los griegos. El concepto de Dioniso ha sido tomado en todas las épocas históricas con diferentes significaciones. No es lo mismo el Dioniso romántico -el principio simple de la vida- que el Dioniso moderno -principio de muerte y violencia que cobró forma en la década de l870- que el Dioniso de l930 -dios de los opuestos, de la pareja, de la contradicción-. Lo cierto es que más allá de las significaciones dadas, el concepto de Dioniso implica una alternancia de vida y muerte. Nietzsche entiende que la cuestión fundamental estriba en la relación entre el griego y su sensibilidad al dolor, que daría lugar a la tragedia. En El origen de la tragedia entiende la evolución del arte como la duplicidad de lo apolíneo y lo dionisíaco, a la manera que la generación depende de la dualidad de los sexos en permanente lucha y conciliación recíproca. Ambos instintos van a la par en abierta discordia y se excitan entre sí hasta que apareados dieron origen a la tragedia.
Según Nietzsche, el griego conocía los horrores de la existencia y por una necesidad profunda (parafraseando a Freud, ante el apremio de la vida) para poder vivir tenía que oponer a ello el sueño de los seres olímpicos, tuvo que crear a esos dioses. Así aparece Apolo que exige la medida, el no demasiado. Pero resulta que el individuo con sus límites y medidas sucumbía al olvido de sí mismo en los estados dionisíacos, y olvidando los preceptos apolíneos (una compulsión de repetición llevaba a ello) la desmesura se revelaba como verdad. Así, durante breves momentos somos ese mismo ser primitivo y sentimos su indómita avidez por existir y lo indestructible y eterno de este placer. (22)
Hacia el final de El ocaso de los ídolos se lee: "Lo que yo llamé dionisíaco es la afirmación de la vida incluso en sus aspectos más extraños y más duros, alegrándose de su propia inagotabilidad al sacrificar a sus tipos más elevados y ello para identificarse por encima del horror y la compasión con el goce eterno del devenir, goce que incluye el placer de destruir. Este fenómeno que lleva el nombre de Dioniso solo se puede explicar por un exceso de fuerza. En la Psicología de los estados dionisíacos es donde se manifiesta la voluntad de vivir." (23)
En las fiestas dionisíacas, en las orgías, los impulsos festivos adquieren una fuerza desbordante que lleva a la negación de cualquier límite. La eficacia de la orgía estriba en que se trataba de comprometer al ser en un deslizamiento hasta la pérdida de su individuación. En las fiestas dionisíacas se festejaba el renacimiento de Dioniso, entendido como fin de la individuación. Los mitos cuentan que de niño, Dioniso fue despedazado por los Titanes, pero renació al caer su sangre en la tierra.
¿Podría homologarse el fin de la individuación a fin del narcisismo? Si en la hiancia del inconsciente se evoca el agujero traumático, podemos decir que el inconsciente o lo dionisíaco es lo que insiste sin que pueda ser satisfecho sino en el reconocimiento. De este modo, el final del proceso simbólico es que el no ser llegue a ser, porque ha hablado, para retornar nuevamente de donde surgió. "He dicho mi última palabra (dice Zaratustra) quedo hecho pedazos a causa de ello, así lo quiere mi suerte eterna, perezco como anunciador."
Bibliografía
(l) Lacan , Seminario 2 "El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica", Edit. Paidós. p.2l
(2) Nietzsche, "Así habló Zaratustra", Edit Hyspamérica. p.98
(3) Nietzsche, "La genealogía de la moral", Edit Alianza.p 5l
(4) Freud, Obras Completas, Amorrortu. Tomo l
(5) idem. Tomo l8, p 9
(6) Nietzsche, "Más allá del bien y del mal". Edit Hyspamérica. p2l, 22.
(7) Lacan, Seminario ll "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis". Edit Paidos. p 3l
(8) Nietzsche, "Más allá del bien y del mal". Edit. Hyspamérica.p 39, 40.
(9) Freud, Obras Completas, Amorrortu. Tomo l8. p 60
(10) Lacan, Seminario 7 "La ética del psicoanálisis".Edit Paidos
(11) Lacan, Seminario ll . p 34. 35.
(12) Freud, Obras Completas. Edit Amorrortu. Tomo l8. p 23
(13) Idem. Tomo l8 .p 36
(14) idem. Tomo l8 . p 37
(15) Idem. Tomo l8. p 4l
(16) Idem. Tomo l8. p 57, 58
(17) Emilio Rodrigue, " Sigmund Freud El siglo del Psicoanálisis" ,Edit Sudamericana.
(18) Freud, Obras Completas, Amorrortu. Tomo l7. p 238
(19) Idem. Tomo l9. p l45.
(20) Idem. Tomo 23. p 248
(21) Lacan, Seminario l7, "El Reverso del Psicoanálisis". P 48
(22) Ruth Padel, "A quién un dios quiere destruir, antes lo enloquece".Edit. Manantial.p 42,43.
(23) Nietzsche, El origen de la tragedia.
(24) Nietzsche, "El ocaso de los Idolos", Edit Edimat. P l55, l56
(25) Georges Bataille, "El erotismo", Edit Tus Quets. P ll8, ll9.
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